Como un paquete de bombones

"Los hijos de los días", de Eduardo Galeano

Son ya numerosos los libros de Eduaro Galeano estructurados en torno a breves ideas, anécdotas o reflexiones de menos de una página.

10/Dic/2013

Su evolución ha sido hacia la simplificación formal -que no de contenido-, desde el mítico y exhaustivo ensayo de Las venas abiertas de América Latina a los cuentos breves (Vagamundo y otros relatos), las crónicas también breves (Nosotros decimos no, Ser como ellos) y, en sus últimos trabajos, ese formato de anecdotario reflexivo de “a página” que inauguró con la trilogía de Memoria del fuego. El hilo conductor primordial sigue siendo el tiempo, por ello cada historia de su nueva obra corresponde a un día hasta completar un año. Un año compuesto de retazos de otros años.

 

De modo que uno va leyendo y avanzando en el tiempo, un tiempo -y un libro- que se extinguirá el 31 de diciembre. Mientras tanto, sus historias concretas, terrenales, humanas nos acercan a principios, valores, causas: contra el etnocentrismo, en defensa de la utopía, contra el traidor, denunciando la hipocresía de la prensa, insuflando esperanzas, desvelando informaciones desconocidas para el gran público, luchando contra el olvido...

 

El libro de Galeano es como una caja de bombones. Cada página es un bombón, terminas la página y terminas el bombón. No hay problema, a continuación hay otra página, otro bombón. Pero, tal y como sucede en la vida, uno se va acercando al final, la caja de bombones se va terminando, y cada página, con su fecha presidiéndola, nos recuerda el paso del tiempo. Como la vida, como la caja de bombones, el libro se va saboreando con placer, hasta que se termina.

 

Galeano, Eduardo. “Los hijos de los días”. Siglo XXI. Madrid