Entrevista a Sabah Al Muktar, representante en la ONU de la Asociación Mundial de Abogados Árabes:

“Los movimientos de izquierda no han protagonizado las rebeliones árabes porque o fueron reprimidos o perdieron los principios y se vendieron”

Sabah Al Muktar es, además del presidente de la Asociación de Abogados Árabes en el Reino Unido, representante en las Naciones Unidas de la Asociación Mundial de Abogados Árabes, una asociación que cuenta con medio millón de abogados. Este cargo y el contacto directo con los letrados de toda la región le convierte en un analista privilegiado. Charlamos en la terraza de un hotel de Gaza City.

25/Dic/2012


Nacido en Bagdad pero residente en Londres, Sabah Al Muktar es, además del presidente de la Asociación de Abogados Árabes en el Reino Unido, miembro honorario y representante en las Naciones Unidas de la Asociación Mundial de Abogados Árabes, con sede en El Cairo, una asociación que cuenta con medio millón de abogados. Este cargo y el contacto directo con los letrados de toda la región le convierte en un analista privilegiado. Charlamos en la terraza de un hotel de Gaza City con motivo del encuentro nacional del Bureau de la Asociación Internacional de Juristas Demócratas. Nuestra conversación, ya entrada la noche, se interrumpe unos minutos por el lanzamiento de un misil Qasam de origen palestino que no llega hasta Israel y que es disparado horas después de que los guardacostas israelíes asesinaran a un pescador palestino.


¿Cómo ha afectado al estado de derecho la primavera árabe y los cambios de regímenes en estos países? ¿Han ganado legitimidad lo nuevos gobiernos de Túnez, Egipto y Libia.

Evidentemente todos los procedimientos fueron vulnerados, forma parte del concepto de revolución. Sin embargo, luego se legitiman cuando las elecciones muestran el apoyo de la población, como en el caso de Egipto y Túnez, e incluso Libia.

¿Hasta qué nivel Europa, Estados Unidos y la OTAN han pilotado las primaveras árabes?

Al principio fueron una insurrección popular. En Libia hubo una intervención sin precedentes y, muy importante, la OTAN que dijo que fue a proteger civiles mató más que Gadafi. Después influenciaron a los políticos libios con dinero.

¿Cuál ha sido el papel de la izquierda en estas rebeliones?

Mínimo, porque las primaveras árabes no eran dirigidas políticamente, eran una insurrección popular por varias razones. Una presión económica doméstica, con desempleo, falta de vivienda, carestía de la vida, corrupción y violaciones de derechos humanos. Luego, en política externa, había un sentimiento de que los gobernantes eran muy serviles respecto a Occidente. La principal causa que sienten muy fuerte los árabes, que es la causa palestina, no ha sido gestionada bien por sus gobernantes: Egipto cierra la frontera, Siria no se posiciona con firmeza contra Israel por la ocupación del Golán, Gadafi ayudaba a África y no a Palestina. Esta política exterior levantó a los pueblos contra sus gobiernos. Por otro lado, no hay movimientos de izquierda porque fueron reprimidos y con el colapso de la URSS perdieron el norte. En segundo lugar, muchos de ellos perdieron los principios y se vendieron, y todavía no se han recuperado.

Usted conoce Europa y también los países árabes, ¿cuál cree que es la principal diferencia entre el ejercicio de la abogacía y las leyes en una región y otra?

No se puede comparar porque Europa está más avanzada. La superioridad de Europa no está en las leyes sino en su aplicación. Si miramos Libia, comprobamos que tiene una constitución, un código civil, un código penal, etc.. como Francia. Pero no se aplica como en Francia. Digamos que en los países árabes sucede como en la declaración de Rebelión en la granja, de Orwell, “todos los hombres son iguales, pero unos son más iguales que otros”. En Europa habrá gobernantes criticables pero nunca llegan a ser presidentes hereditarios como sucede en muchas ocasiones en los países árabes.

Es inevitable hablar del islam. Para algunos analistas, un islam moderado y democrático puede suponer un avance respecto a regímenes corruptos y militaristas. Otros, en cambio, creen que supone una amenaza a las libertades democráticas.

Creo que ninguna de las dos afirmaciones es correcta. Hay una visión simplista de lo que es el islam político debido a un punto de partida equivocado. Irán, Hezboláh, Hamas, Arabia Saudí... son todos islamistas, pero tienen proyectos diferentes.

El islam es parte de los árabes, sean religiosos o no. Puede haber un musulmán religioso al que le guste Estados Unidos y otro que piense que ese país es el diablo. Si miras el movimiento islámico, por ejemplo en Túnez o en Hamas en Palestina tienen posiciones relativamente familiares entre ellos pero diferente de Hezbolah e Irán y su islamismo. Arabia Saudí e Irán son regímenes islámicos, pero uno es socio y partidario de Estados Unidos y el otro está totalmente en contra. El movimiento islámico no es uniforme, parte de la identidad de la gente, toda esa terminología de islam moderado o radical es de Occidente. Entre Arabia Saudí e Irán ¿quién es radical y quién moderado? Se trata de visiones políticas diferentes. Por eso no puedo responder a la pregunta.

La realidad es que el movimiento islámico está ganando terreno en todo el mundo árabe. Esto sucede porque la gente está cansada de todas las visiones que había antes, si hay algún movimiento político que creen que puede hacer algo lo van a apoyar. La gente de la calle no ve problema con el islam porque forma parte de su identidad. En Palestina, por ejemplo, el hombre de la calle se cansa de la corrupción de Al Fath y vota a Hamas, y ahora está en el poder y empieza a perder apoyos porque no resuelven los problemas, quizás dentro de poco los abandonen. Igual en Túnez o Egipto. No les votan porque sean islamistas, sino por un rechazo a lo anterior.

Existe un debate sobre si unas viñetas o una película protagonizada por Mahoma pueden ser una ofensa religiosa que hay que impedir o un ejercicio de la libertad de expresión que hay que defender.

Volvemos al problema del doble rasero de Occidente que tiene libertad de pensamiento y expresión pero, al mismo tiempo, hay una ley que dice que no se puede disentir del holocausto, todo puede ir a juicio por antisemitismo. En Rusia un grupo femenino de música fue a la cárcel por una canción y en Francia obligan a los periódicos a quitar la foto de la princesa británica en top-less. En Inglaterra existen leyes antiterroristas que establecen que no se puede hablar de la yihad. Todas esas cosas son limitaciones a la libertad de expresión. Incluso cuando tenemos una ley sobre libertad de expresión y pensamiento, decimos que cualquier cosa que ofenda a la sociedad está prohibida. No se puede hablar contra los judíos, pero se puede decir todo sobre los musulmanes, no hay limitaciones. Hay cientos de millones de personas que cree que esas viñetas o películas son insultantes. Esto debería ser respetado. Occidente establece normativas para proteger el derecho de las minorías, por ejemplo los homosexuales o los judíos, sin embargo agrede a los musulmanes. Esas viñetas y esa película no son una expresión vital de la libertad de expresión. He visto la película que ridiculizó a Mahoma y, personalmente, creo que es una estupidez que un niño de colegio habría hecho mejor. Hemos tenido el antecedente del libro Los versos satánicos de Salman Rushdie, como muy poco valor literario y que en Occidente lo premiaron precisamente por insultante. A pesar de todo lo que he dicho, creo que la reacción del mundo musulmán no es correcta.

¿Deduzco entonces que está a favor de medidas legales en contra de esos contenidos que molestan a los musulmanes?

Todas las expresiones de opinión que son ofensivas respecto a mucha gente y no hay un motivo importante para publicitarse no deberían permitirse. Se trata de establecer un balance entre el daño que se hace y la importancia de la publicado.


Los retos jurídicos país por país

Los países árabes llevan dos años en ebullición. Aunque parece que ningún país se libra de la conflictividad, cada uno de ellos tiene su propia dinámica. Por ello repasamos con Sabah Al Muktar varios de ellos.


Egipto

No creo en obstáculos legales, son retos económicos que no van a resolver nunca. Tras hablar con mis amigos nasseristas, que quedaron los segundos en las elecciones, ellos piensan que el problema económico no tiene solución y por eso no tienen ningún plan, tiran la toalla, no han querido participar en el gobierno.

Iraq

Desde mi punto de vista no es un Estado, no es diferente a Somalia o Afganistán. No hay gobierno, no hay ejército nacional, no hay política nacional. Constitucional y estructuralmente está mutilado. En teoría es un estado federal, y en caso de discrepancia entre el gobierno local y el central, prevalece el local. Es el cuarto país por la cola en la lista de Transparencia Internacional y como estado fallido es uno de los más graves. Todos los derechos humanos de todas las personas son violados todo el tiempo. Si alguien quiere resolver el problema debe hacer una Asamblea Constituyente, una nueva Constitución, un nuevo ejército, un nuevo estado. En los años veinte era un mandato del Reino Unido y al crearse Iraq tenían lo mismo que ahora con Estados Unidos: unos gobernantes, unos acuerdos petroleros y un tratado de Defensa. Los británicos querían crear un Estado a su servicio, pero un Estado, pero los estadounidenses están creando una ficción jurídica insostenible.

Túnez

Tiene muchos retos porque ha hecho un gobierno de combinación muy difícil. Quien ganó las elecciones es islámico, con una política panárabe y proislámica, mientras que el presidente es un liberal que tiene unas credenciales árabes flojas, muy prooccidental. Es un matrimonio incompatible. En primer lugar porque el gobierno islámico no va a ser capaz de jugar el papel para salir adelante porque el problema va a ser económico.

Yemen

Es una revolución que se ha vuelto amarga porque el presidente saliente es un dictador tribal que quería liderar un estado moderno como si fuese una tribu. Creó la ilusión de que si él se iba vendría Al Qaeda. Aunque no está en el poder sigue manteniendo una cuota de poder muy fuerte, una especie de quinta columna. Juega con Al Qaeda, las tribus y las maneja según sus intereses. Pero tiene un problema estructural como enemigo porque es el país más pobre de la región.

Libia

Se ha pasado de una revolución civil a una revolución de la OTAN. Las potencias occidentales compraron varias facciones en Libia y los libios están sufriendo e intentarán levantarse. No se constituirá un estado islámico como Túnez o Egipto, pero el libio promedio es islámico. El problema es crear un estado estructurado porque Gadafi no lo tenía, ni siquiera el ejército, tenía seis ejércitos.

Siria

El régimen está relativamente firme, está perdiendo apoyos pero es sólido. En términos de uso de la fuerza es criminal porque cincuenta personas mueren cada día y eso que usan una capacidad limitada de su potencial militar. Los mediadores de la ONU les han dicho a las potencias que si quieren cambiar el régimen que vayan ellos porque la ONU no les va a avalar, pero si quieren acabar con los asesinatos que dejen de echar leña al fuego, que es lo que están haciendo China y Rusia. Ningún problema se resuelve si no se sientan a negociar, incluso para transferir el poder, y el gobierno sirio está dispuesto a hablar. Mientras tanto, las potencias occidentales están usando a los rebeldes para sus intereses, Occidente no quiere que nadie hable con el régimen. El denominado Ejército Libre, financiado por Qatar, no quiere hablar. El problema es que los países occidentales son los que deciden quién es la oposición, y esos líderes de la oposición no tienen seguidores.

Palestina

En Gaza la mayoría de la gente apoya a Hamas, pero sigue habiendo gente de Al Fatah. Al contrario de lo que sucede en Cisjordania. Habría que conocer qué es lo Hamas hace mal, la oposición liberal le acusa de corrupción pero no concreta, el primer ministro vive en una casa común, igual que los ministros, mientras que los gobernantes de Al Fatah en Jordania viven en palacios. Los palestinos en algún momento deberán buscar un mecanismo y una persona para la reconciliación, deberán ponerse de acuerdo en la convocatoria de elecciones. Los israelíes le dicen a Al Fatah que si llega a un acuerdo con Hamas les costará caro, pero la influencia de Israel en Al Fatah se está quebrando. El problema de Hamas es que quiere ser movimiento de liberación y gobierno, y no puede ser las dos cosas. Como gobierno hace falta asumir algunos compromisos incompatibles con sus principios. Pienso que el conflicto se resolverá pero después de un tiempo prolongado, suponiendo, eso sí, que la población lo soporte.

Arabia Saudí

Todavía no ha tenido ninguna primavera árabe, pero casi seguro la tendrá, quizás no en 2012 pero sí en 2013. Va a cambiar dramáticamente la estructura legal del Estado porque Arabia Saudí tiene un número de leyes muy limitado. Deberá introducir muchas más leyes y cambiar la constitución.

Jordania

Yo creo que antes de Arabia Saudí la primavera árabe llegará a Jordania. Allí la escena política parece tranquila, pero debajo de la superficie no lo es, hay muchas facciones: liberales, islamistas y otras que tienen relación con Palestina, porque la mitad de Jordania son palestinos. Jordanos y palestinos tienen el mismo origen. Por otro lado, el rey no es tan inteligente como lo era su padre y tiene más problemas que su padre.

Líbano

Es un barril de pólvora, cualquier chispa lo hará explotar. El más grande efecto viene de la inestabilidad de Siria. La escena política en Líbano está dividida entre prosirios y antisirios, además de otras divisiones, cristianos y musulmanes, chiítas y suníes, palestinos y libaneses. Y más importante, hay más agentes israelíes en Líbano que en otros lugares. Lo único que mantiene estabilidad es que ya sufrieron una guerra civil y no quieren repetir.

El presidente del Líbano acaba de decir en la Asamblea General de la ONU que su política se basa en la no injerencia sobre Siria, “pero tenemos el deber de la ayuda humanitaria”. En realidad hay muchos opositores sirios en Líbano que son tolerados, y Siria bombardea algunos pueblos que pertenecen al Líbano, a lo que hasta ahora no ha reaccionado.

Qatar

Está estable porque es muy rico, con poca población, hay pocos extranjeros y, al final, como hace el trabajo sucio de Estados Unidos tiene siempre su apoyo. Pero creo que, como al resto de los países del Golfo, puede llegar la primavera árabe. Además su gobierno no deja de hablar de democracia, derechos humanos al referirse a otros países y, al final, sus ciudadanos terminarán por creerse esos valores y pedirlos en su país.

Bahrein

Tiene un serio problema. Está muy cerca de Irán, tiene muchos chiítas cercanos a Irán, pero todo lo que quieren estos chiítas es libertad, no atender a Irán. Las manifestaciones de Bahrein han sido más fuertes que en otros países del Golfo, pidieron ayuda a Arabai Saudí y enviaron al ejército. La estructura defensiva del Golfo la integran Arabia Saudí, Qatar, Bahreim, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos que mantienen un ejército combinado. La primavera árabe allí está mucho más madura que en otros países, casi como en Túnez y Egipto.


Con la colaboración de Micòl Savia en la traducción.

Esta entrevista se realizó el 30 de septiembre de 2012, antes de la operación Operación Columna de Defensa de Israel contra Gaza

http://www.publico.es/internacional/446214/la-izquierda-en-los-paises-arabes-fue-reprimida-o-se-vendio