Algunas cifras que no se dicen sobre Iraq

Con motivo del IV Encuentro en Defensa de la Humanidad en el estado venezolano de Anzoátegui, Javier Couso, hermano del cámara español asesinado en Bagdad por el ejército estadounidense, y Carlos Varea, coordinador de la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq, proporcionaron algunos datos de los que nunca se citan en los medios de comunicación.

12/Jun/2006

Con motivo del IV Encuentro en Defensa de la Humanidad en el estado venezolano de Anzoátegui, Javier Couso, hermano del cámara español asesinado en Bagdad por el ejército estadounidense, y Carlos Varea, coordinador de la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq, proporcionaron algunos datos de los que nunca se citan en los medios de comunicación.

Así, pudimos saber por sus palabras este mes en junio que, durante el año 2005, el número de ataques de la resistencia como respuesta a la ocupación, según el propio Pentágono, fue de 34.131, lo que da una media de casi cien al día. Y que sólo un uno por ciento serían coches bomba (400 aproximadamente) o ataques suicidas (unos 60), es decir, relacionados con lo que se denomina terrorismo.

También conocimos que, según el director del Anatómico Forense de Bagdad, mes y medio después de la voladura de la mezquita de Samarra, el 22 de febrero, llegaron al instituto siete mil cuerpos con signos de tortura, la mayoría secuestrados o detenidos por los cuerpos de seguridad. La media de llegada de cadáveres a la morgue de Bagdad oscila entre sesenta y cien diarios, la mayoría torturados.

La matanza sistemática de profesores eleva la cifra de muertos identificados con nombre y apellidos por el secretario general de la UNESCO a 180, se trata de laicos que se han manifestado en contra de la ocupación.

Los periodistas iraquíes asesinados son ya 109, un diez por ciento abatidos directamente por los ocupantes.

La prensa y el propio Bush repiten constantemente el dato de 30.000 victimas civiles en esta invasión y posterior ocupación, cifra sacada de un informe elaborado por la ONG, Iraq Body Count, cuya elaboración no resiste el mínimo criterio científico al cuantificar una víctima sólo cuando sale recogida en dos medios británicos. Pero aunque la cifra exacta de civiles muertos es desconocida, las proyecciones del estudio de la Universidad John Hopkins, mucho más riguroso, publicado en octubre de 2004 por la revista Lancet, nos situarían en una horquilla de entre 125.000 y 250.000 iraquíes muertos en los tres años de ocupación. Este estudio también revela que el 80% de estar muertes cabe achacarlas a las fuerzas de la coalición por el uso cotidiano de bombardeos indiscriminados y que casi la mitad de estas victimas, el 48%, corresponde a niños y niñas con una edad media de 8 años.

En cuanto al número de efectivos con que cuenta la resistencia, según la Institución Brookings de Washington, las fuerzas estadounidenses dan muerte cada mes a una media aproximada de al menos 3.000 combatientes iraquíes. Si se recuerda la estimación oficial del Pentágono de que la resistencia iraquí podría estar integrada por unos 20.000 combatientes, las cifras no cuadran puesto que en seis meses deberían haberlos matado a todos. A no ser que tengan una gran capacidad para renovar las bajas, es decir, apoyo popular.

La agencia gubernamental United States Gobernament Accountability Office (GAO) reveló que Estados Unidos está gastando 6.000 millones de dólares al mes en mantener la invasión, compárese esta cifra con los 18.000 millones que destinarían para la reconstrucción.

Según filtraciones del ministerio de Defensa del Reino Unido a la BBC, el ejército británico ya contabiliza mil desertores. También el periódico militar norteamericano Star and Stripes, revela una nueva encuesta de Zogby International/Le Moyne que muestra que el 72% de los militares estadounidenses que han sido desplegados en Iraq están a favor de una completa retirada en el plazo de un año.

Por último, recordemos que Saddam Hussein se sienta en el banquillo del tribunal internacional y se enfrenta a una condena de muerte, por firmar las sentencias de pena capital de 148 chiítas que se habían alzado contra él en 1982. Pero George Bush, durante sus seis años como gobernador de Texas, firmó 152 sentencias de muerte,

Datos como éstos, nunca visibles en los grandes medios de comunicación, son los que ayudan a entender lo que está sucediendo en la guerra de Iraq.