El absurdo de las exigencias del diario El País a rebelion.org

El copyright de Goliat

La exigencia del diario El País [1] para que, tanto yo como rebelión.org, retiremos un texto crítico con ese periódico [2] ha dejado sin duda asombrados no solamente al equipo de rebelión.org, sino a todas las personas con sentido común que han conocido la noticia.

26/Nov/2007

La exigencia del diario El País [1] para que, tanto yo como rebelión.org, retiremos un texto crítico con ese periódico [2] ha dejado sin duda asombrados no solamente al equipo de rebelión.org, sino a todas las personas con sentido común que han conocido la noticia. Lo primero que resulta absurdo es que el representante de El País se dirija a mí diciendo que en Rebelión aparece un artículo de Vargas Llosa que no cuenta con su autorización ni se ha pagado por los derechos y, como prueba, adjunta el vínculo a un artículo mío, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=59219 . A través de mi abogada intentamos explicarles que el artículo en cuestión sólo tiene una cita del escritor peruano, junto con otras muchas, como todo lector puede apreciar, y que se acoge legalmente al derecho de cita. A pesar de lo cual El País responde no discutiendo la tesis de mi abogada, sino repitiéndose, como si no la hubiesen leído ni escuchado: “Nadie de WWW.REBELION.ORG nos ha contactado para solicitar la cesión de derechos de reproducción del texto de Mario Vargas Llosa, El Comandante y el Rey , por lo que la publicación de dicho texto en esa página web es de todo punto de vista ilegal”. Se trata de la patología del soberbio que considera que no debe molestarse en argumentar ni razonar, le basta con ordenar.

Y, para seguir su teatro del absurdo, la representante de El País termina diciéndole a la abogada: “Entendemos que Don Pascual Serrano no es el responsable de dicha inclusión pero estaríamos muy agradecidos si hiciera la gestión para eliminar dicho texto de esa web”. Ahora resulta que hasta el abogado que me representa a mí debe hacer gestiones para ellos. Ni el más burdo señor feudal se hubiera imaginado con derecho a pedirle a todo ser humano que haga gestiones y trabaje para ellos.

Por otro lado, exigen la retirada de rebelión.org, pero no de mi web personal, a pesar de que han tenido que verlo allí, porque es a través de ella por la que han podido conocer mi email. Son conscientes de que el enemigo no es una persona, sino un proyecto comunicacional colectivo, alternativo y muy crítico con la línea desinformativa de El País y de otros muchos medios de comunicación.

El cinismo de El País es tal que, simplemente consultando en google en qué lugares de la web de elpais.com se cita a rebelión.org (busquese en google rebelion.org site:elpais.com), se pueden encontrar numerosos artículos de Rebelión reproducidos en las páginas de El País (véase algunos ejemplos [3] ), concretamente en lo que denominan La Comunidad, un colectivo de blogs personales abiertos en el diario. Y no se piense que al tratarse de blogs personales no tienen relación con el diario, su normativa establece [4] que, si bien no se hacen responsables de los contenidos y delegan en el usuario la obtención de la licencia de los derechos de reproducción de lo que allí coloquen, “el usuario, al enviar, publicar o mostrar contenido en la sección de blogs de ELPAIS.com, concede a PRISACOM una licencia mundial no exclusiva y gratuita para reproducir, comunicar públicamente y distribuir dicho contenido en los medios de PRISACOM”. De modo que El País se considera con derechos para reproducir textos íntegros de rebelión.org –algo de lo que no tenemos inconveniente- y de cualquier medio, mientras exige la retirada de cualquier cita de los suyos en rebelión.org.

Como han percibido la mayoría de los lectores y recoge Carlos Martínez en Rebelión [5] , el incidente no tiene ninguna relación con el derecho de autor ni con el copyright. El artículo que les molesta se encuentra reproducido en una docena de medios y blogs en Internet; si, según dicen, es de Vargas Llosa y no mío, deberían también exigirles a todos la retirada. Nos encontramos con el uso, o mejor dicho abuso, del supuesto derecho de autor para perseguir toda voz crítica hacia ellos. Ya les habíamos visto prostituir la apelación a la libertad de expresión para dominar el mercado y garantizarse la impunidad para mentir y engañar, pero no era suficiente, ahora quieren refugiarse en el copyright para proscribir cualquier opinión o análisis que les dejara en evidencia. La embestida ha sido tan torpe y tan burda que la unanimidad entre los internautas ha sido absoluta. Desde los defensores de la libre reproducción del conocimiento, hasta los especialistas en derecho o simplemente quienes ya van estando hartos de las cacicadas e impudicias de los grandes medios nos han hecho llegar su solidaridad. Basta con comprobar los comentarios enviados y publicados a las páginas que reprodujeron la noticia de la exigencia de El País de retirar el artículo, de diferente signo ideológico, para descubrir que absolutamente nadie se ha visto con la capacidad de cargar con la defensa de las tesis del periódico. Yo mismo, que recibo todo tipo de comentarios a mis artículos, algunos muy críticos, no he recogido ninguno que intente razonar o justificar la posición del periódico de Prisa.

Y es que quizás El País tiene sobradas razones para mostrarse nervioso. Basta con ofrecer algunos datos para entenderlo. El artículo “El País contra Chávez, fuego a discreción”, sólo en Rebelión lo han leído doce mil personas -sin que sea uno de los artículos más leídos de esa web-, la mitad del número de acceso al de Vargas Llosa en El País, según sus propias estadísticas, con la diferencia de que el de rebelión.org ha sido reproducido en Internet en más de medio centenar de medios alternativos y blogs. Sin duda, son cifras que hacen pensar sobre el dudoso predominio y aceptación social de todo un emporio comunicacional como Prisa frente a un colectivo de periodistas que edita un periódico en Internet en sus ratos libres. Seguramente tampoco se han recobrado de la humillación que les supuso comprobar cómo lectores, intelectuales y hasta sus propios trabajadores se sublevaron contra el infame editorial [6] que dedicó el periódico en el 40 aniversario de la muerte del Che Guevara. Un clamor contra el periódico del que puntualmente informaron y dieron fe numerosas personas desde los medios alternativos que tanto molestan al diario.

No sabemos cuál será el siguiente paso de El País hacia Rebelión, por lo que nos corresponde al colectivo, y a mí mismo, aprovechar para agradecer todas las muestras de apoyo y solidaridad recibidas y añadir, citando a Hugo Chávez, quien seguro no me denunciará por atentar contra sus derechos de autor, que “con la verdad ni ofendo ni temo”.