Foto: La tenista Naomi Osaka, en 2019.

El mercado de la visibilidad

El pasado miércoles 26 de mayo, la actual número 2 del mundo del tenis, Naomi Osaka, anunciaba a través de su cuenta de Twitter que no concedería conferencias de prensa porque le creaba ansiedad enfrentarse a los medios. El Torneo de Roland Garros decidió multarla con 15.000 dólares y amenazó con echarla de la competición. El 31 de mayo era la tenista la que informaba que abandonaba ese torneo.

13/Jun/2021

El pasado miércoles 26 de mayo, la actual número 2 del mundo del tenis, Naomi Osaka, anunciaba a través de su cuenta de Twitter que no concedería conferencias de prensa porque le creaba ansiedad enfrentarse a los medios. El Torneo de Roland Garros decidió multarla con 15.000 dólares y amenazó con echarla de la competición. El 31 de mayo era la tenista la que informaba que abandonaba ese torneo.

Esta historia nos da pie para pensar cuánto tiempo y esfuerzo deben (debemos) dedicar muchos profesionales a cultivar nuestra visibilidad. Un tiempo y un esfuerzo extra y ajeno al que empleamos en nuestro verdadero trabajo, que poco o nada tiene que ver con él y que en algunas ocasiones incluso puede ser mayor. Algunos escritores deben reservar más tiempo a presentaciones, entrevistas y saraos diversos que a escribir sus libros. Lo mismo sucede con actores, cineastas o músicos. La de películas, conciertos o composiciones que podrían hacer con el tiempo que dedican a ser visibilizados. 

Hasta el más humilde periodista se ve inmerso en una espiral de combate por la visibilidad. En muchas ocasiones dedicas más tiempo a difundir por las redes sociales tus trabajos que a elaborarlos. Incluso a veces creo que es más importante para tu profesión saber hacer bien esto último que escribir los textos. Los periodistas escribimos en algunas horas una columna y luego estamos todo el día difundiéndola, pensando titulares para Twitter, capturas de pantalla para Instagram, observando y atendiendo comentarios en Facebook. 

 

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