Foto: Pedro Sánchez espera a la selección española de baloncesto en Moncloa. EFE/Emilio Naranjo

Investir el relato

Imaginemos una pareja en conflicto, en la encrucijada de separarse, continuar su relación o incluso intensificarla. Lo peculiar de nuestro caso es que lo que cada uno decida será fundamental para la opinión que tengan de él en su entorno común: amigos, compañeros de trabajo, familia, vecinos...

17/Sep/2019

Imaginemos una pareja en conflicto, en la encrucijada de separarse, continuar su relación o incluso intensificarla. Lo peculiar de nuestro caso es que lo que cada uno decida será fundamental para la opinión que tengan de él en su entorno común: amigos, compañeros de trabajo, familia, vecinos... 

Es decir, tras la decisión, cada uno podrá perder o ganar el apoyo de todo su entorno, de manera que no solo se están jugando una relación de pareja, se juegan quedarse sin ese apoyo de amigos, vecinos, compañeros o, al contrario, ganárselo y que sea el otro el que pierda la simpatía de todo nuestro común entorno social. Y, según pasan los días, ambos van observando cómo está evolucionando ese apoyo. Quiero decir que cada uno ya puede ir sabiendo si, en caso de ruptura tendrá más apoyos de su entorno o, por el contrario, los perderá. ¿Qué supone eso? Pues que si percibe que con la ruptura logra más acercamiento y defensa de sus amigos, vecinos, etc. quizá no le preocupe tanto mantener la relación. Y que si, por el contrario, cree que separándose de su pareja, su entorno le abandonará y se quedará totalmente solo, probablemente tendrá más interés en continuar la relación.

 

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