Foto: El periodista Pascual Serrano autor del libro ‘La prensa ha muerto: ¡viva la prensa!. Foto: Roberto Villalón.

Pascual Serrano: “lo que muere no es la prensa, sino chiringuitos empresariales”

El periodismo ha muerto. El periodismo se ha suicidado… Frases que escuchamos tan a menudo… Vivimos en una encrucijada en esta profesión, tan vital para que las sociedades libres y democráticas lo sean de verdad. Y frente a tanto mensaje catastrofista, ha surgido con fuerza el nuevo discurso de los medios emergentes. Les presta atención el periodista Pascual Serrano, autor de concienzudos trabajos sobre medios de comunicación, que acaba de publicar ‘La prensa ha muerto: ¡viva la prensa!’, libro en el que subraya que, frente a “los medios de la casta“, con estructuras empresariales “insostenibles“, la crisis ha traído “medios más libres“. Hablamos con él de sus valientes análisis y conclusiones.

19/Nov/2014

El periodismo ha muerto. El periodismo se ha suicidado… Frases que escuchamos tan a menudo… Vivimos en una encrucijada en esta profesión, tan vital para que las sociedades libres y democráticas lo sean de verdad. Y frente a tanto mensaje catastrofista, ha surgido con fuerza el nuevo discurso de los medios emergentes. Les presta atención el periodista Pascual Serrano, autor de concienzudos trabajos sobre medios de comunicación, que acaba de publicar ‘La prensa ha muerto: ¡viva la prensa!’, libro en el que subraya que, frente a “los medios de la casta“, con estructuras empresariales “insostenibles“, la crisis ha traído “medios más libres“. Hablamos con él de sus valientes análisis y conclusiones.

Pascual Serrano (Valencia, 1964) se ha convertido en un experto analista de los medios de comunicación, con diversos libros de mirada muy crítica publicados en los últimos cinco años. Hacemos con él un rápido repaso para situar a este hombre y contextualizar su último libro:

Desinformación (2009): “Trataba de explicar en 700 páginas que lo que estaba pasando en el mundo poco tenía que ver con lo que nos contaban; repasaba la actualidad de cinco continentes y contrastaba el punto de vista de expertos, medios especializados, ONGs con lo que se publicaba en los grandes medios, y el resultado es que no eran coincidentes; unas veces por falta de contextualización, otras, porque mentían descaradamente, como en los casos de Cuba y Venezuela, o de la Unión Europea, con todas las campanas lanzadas al vuelo diciendo que ya teníamos una Constitución… ¿Una Constitución?”.

Traficantes de información (2010): “Muy relacionado con el anterior, porque en éste venía a explicar por qué desinformaban esos medios, las razones; analizaba los principales grupos de comunicación españoles, quiénes estaban detrás, todo el atajo de sinvergüenzas y delincuentes, con todos los mecanismos e intereses económicos detrás de esa prensa; y la conclusión era evidente: que resultaba imposible que esa gentuza pudiera informar con un mínimo de imparcialidad”.

¿El mejor de los mundos? (2011): “Este no era sobre comunicación, sino sobre pequeñas grandes paradojas que suceden en democracia y que te demuestran que la democracia no es tal”.

Contra la neutralidad (2011): “Era un conjunto de entrevistas con grandes reporteros, ya todos muertos, que vienen a demostrar que otro periodismo, otro periodismo mejor, sí es posible”.

La comunicación jibarizada (2013): “Ahí intenta explicar cómo las nuevas tendencias de comunicación y las redes están simplificando la información; cada vez menos gente quiere profundizar, y la consecuencia es que nos quedamos con mensajes muy planos, superficiales. Son efectos secundarios y colaterales de las nuevas tecnologías, de Internet, y de que todo sucede cada vez más acelerado”.

Y así hasta llegar a La prensa ha muerto, ¡viva la prensa!, editado por Península, como muchos de los anteriores, que arranca directo al grano. En las dos primeras páginas, ya pones sobre la mesa tu tesis principal: que muchos están confundiendo el fin del periodismo con el fin de determinada estructura de empresa periodística. Leo en tu libro: “La difusión y reproducción de la información nunca había sido tan sencilla y rápida como ahora, pero vivimos en la paradoja de que es ahora cuando más difícil se está haciendo la supervivencia del periodismo, tal y como lo habíamos entendido mayoritariamente hasta  este momento. Sólo en España, más de 6.000 periodistas han perdido su puesto de trabajo en los últimos años. Es evidente que el modelo de negocio se está desplomando. (…) Lo que ha sucedido es que los medios han perdido sus dos privilegios, el acceso a la información y la capacidad posterior de difusión, a favor de la ciudadanía. Y en su discurso catastrofista, confunden el fin de sus empresas con el fin del periodismo”.

 

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