Foto: Pablo Iglesias y Alberto Garzón acudieron a la manifestación de los sindicatos por el 1 de mayo. / José Camó

Podemos e Izquierda Unida, de dónde venimos a dónde vamos

Me temo que yo tampoco voy a poder evitar sacar mis conclusiones de las elecciones del pasado 26 de mayo. Y como mi análisis se quiere centrar en la perspectiva de la izquierda, cómo le ha ido, hacia dónde va, cuáles han sido los problemas y cuáles las dificultades, la primera conclusión es que tras cinco años de Podemos y ocho del 15M estamos en el mismo sitio (o peor) en términos de poder institucional.

28/May/2019

Me temo que yo tampoco voy a poder evitar sacar mis conclusiones de las elecciones del pasado 26 de mayo. Y como mi análisis se quiere centrar en la perspectiva de la izquierda, cómo le ha ido, hacia dónde va, cuáles han sido los problemas y cuáles las dificultades, la primera conclusión es que tras cinco años de Podemos y ocho del 15M estamos en el mismo sitio (o peor) en términos de poder institucional. Algunos ejemplos: En Castilla-La Mancha o en Cantabria IU no tenía representación y ahora tampoco la tiene Unidas Podemos. En Castilla y León sigue igual con un diputado. En el resto uno más o uno menos. En el Parlamento Europeo teníamos 6 diputados de IU y 5 de Podemos, ahora tenemos 6 de Unidas Podemos. Las alcaldías de Madrid y Barcelona han vuelto a lo de siempre. Parece que se acabó el experimento.

El invento de Podemos ha quedado en nada. Como diría un labriego, para este viaje no hacían falta alforjas. En realidad, y en mi opinión, lo que ha quedado en nada -porque nunca fue algo- fue el 15M. Ya lo dijo Anguita, antes de llenar las calles de gente deberíamos haber llenado las cabezas de la gente. Lo he escrito en alguna ocasión, el 15M fue una convocatoria de Facebook de indignados sin rumbo y Podemos un estado de ánimo donde se recogieron. Fue una deflagración de fogueo, en la que parecía que se derrocaba todo para, al final, no cambiar nada. Se gritaba algo similar a aquella consigna de la Argentina rabiosa por el corralito de “que se vayan todos”, pero al final los únicos que se han ido han sido los de Izquierda Unida y los de Podemos. Porque la derecha sigue ahí, con la misma representación, tricéfala y más casposa. El PSOE mejorando, y menos mal.

 

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