Presentación-Introducción del libro Syriza. El anuncio de algo nuevo

El pasado 25 de enero, por primera vez desde la victoria del Frente Popular en España en 1936, un partido más a la izquierda que los socialdemócratas tradicionales occidentales ganaba las elecciones en un país europeo.

Para entender la situación en que se encontraba Grecia hay que presentar algunos datos de los que se manejan en este libro. Cifras que parecen mostrarnos un país que hubiera sufrido un conflicto bélico o una catástrofe excepcional. O quizás es que, en muchas ocasiones, el capitalismo es algo similar a ello. Una reducción del 26 por 100 del PIB (un tercio de la producción industrial), una pérdida del 40 por 100 del poder adquisitivo de los ciudadanos, un desempleo del 27,5 por 100. En dos años los salarios bajaron un 32 por 100; un tercio de los empleados privados cobran 300 euros o menos al mes; la mitad de los trabajadores no tienen contrato ni Seguridad Social.

02/Jul/2015


Silencio, que vamos a despertar a los griegos.
Cartel en la Puerta del Sol de Madrid el 15 de marzo de 2011

Estamos despiertos. ¿Qué hora es? ¡Ya es hora de que se vayan!
Pancarta [en español] expuesta durante una concentración
de 100.000 personas en torno a la Asamblea Nacional griega
el 25 de mayo de 2011

El pasado 25 de enero, por primera vez desde la victoria del Frente Popular en España en 1936, un partido más a la izquierda que los socialdemócratas tradicionales occidentales ganaba las elecciones en un país europeo.
Para entender la situación en que se encontraba Grecia hay que presentar algunos datos de los que se manejan en este libro. Cifras que parecen mostrarnos un país que hubiera sufrido un conflicto bélico o una catástrofe excepcional. O quizás es que, en muchas ocasiones, el capitalismo es algo similar a ello. Una reducción del 26 por 100 del PIB (un tercio de la producción industrial), una disminución del 75 por 100 del volumen de negocio de las pequeñas empresas y la construcción, una pérdida del 40 por 100 del poder adquisitivo de los ciudadanos, un desempleo del 27,5 por 100. En dos años los salarios bajaron un 32 por 100; un tercio de los empleados privados cobran 300 euros o menos al mes; la mitad de los trabajadores no tienen contrato ni Seguridad Social; 350.000 hogares tuvieron que subsistir sin suministro eléctrico por no poder pagarlo; un 43,5 por 100 de las familias reconocían no poder asumir sus gastos corrientes; un tercio –otras fuente hablan del 47 por 100– de los griegos no tiene cobertura médica, y los hospitales se negaban a entregar a los niños recién nacidos a sus madres si no pagaban el coste de la asistencia del parto.
Según un estudio presentado en 2014 en el Congreso de la Confederación Sindical Internacional, en Berlín, Grecia se encontraba entre «los peores países del mundo para trabajar». Con la misma clasificación que el último clasificado de América Latina –Guatemala–, Arabia Saudí, Bangladesh, Nigeria o Qatar. Entrar en el euro para que los trabajadores acaben como en Nigeria.
El derrumbe económico que Grecia sufre desde hace seis años es comparable al que cuatro años de destrucciones militares y una ocupación extranjera infligieron a Francia durante la Primera Guerra Mundial y la caída de su PIB es similar a la sufrida por Alemania durante esa misma guerra, entre 1913 y 1919.
Pero ello no es ningún problema para el capitalismo. Se diría que al contrario, porque, mientras sucedía eso, la Bolsa de Atenas crecía un 50 por 100 en los cuatro meses en que la producción industrial descendía un 8,9 por 100 y los activos quinientos multimillonarios griegos alcanzaban el 24 por 100 del PIB del país.
Y, sin embargo, lo más impresionante de todo lo sucedido en el país que más familiarizado está con la palabra «democracia» es la absoluta pérdida de su soberanía, para convertirlo en colonia de quienes han demostrado que su concepto de la economía solo es el del saqueo para desplazar los recursos de un pueblo a un grupo de bancos. Gracias a la intervención de esa troika, la deuda griega ha pasado del 129,7 por 100 del PIB al 175 por 100.
Ahora, con el gobierno de Syriza, Europa –no solamente Grecia– se asoma al reto de demostrar que otra economía es posible. Y lo curioso es que esa otra economía no necesariamente se refiere a un modelo totalmente estatalista o de nacionalización extrema, como parecen advertir los neoliberales recalcitrantes. Bastaría que fuese humano. Trescientos economistas de todo el mundo pedían que las instituciones europeas escucharan al nuevo gobierno griego. Entre ellos, los premios Nobel Paul Krugman y Joseph Stiglitz.
El nuevo gobierno de Syriza se ha planteado como primer reto devolver la dignidad y la soberanía a unos griegos humillados por una troika que ha impuesto sus políticas mediante gobiernos serviles. Sus primeros gestos fueron elocuentes: reunión con el embajador de China, protesta por no haberle consultado las sanciones a Rusia y terminar con muchas de las medidas de austeridad impuestas por los gobiernos anteriores.
Este nuevo libro de la colección A Fondo, Syriza. El anuncio de algo nuevo, nos ayudará a comprender cómo llegó Grecia a esa situación, de dónde procede esa gran esperanza que es Syriza, y cuál ha sido su trayectoria junto a la izquierda griega. Igualmente, con humildad y con rigor, intenta presentar los retos y dilemas a los que se enfrentará.
Porque varias cosas ha aprendido la izquierda: que solo tomando la calle se puede tomar el gobierno, que solo tomando el gobierno se pueden iniciar los cambios, y que solo volviendo a tomar la calle se puede mantener a un gobierno valiente y ayudarle (u obligarle) a cumplir con sus promesas. Por eso, por primera vez, hemos visto a un pueblo manifestándose en las calles apoyando a su gobierno. El gobierno de Alexis Tsipras no lo tendrá fácil, toda una artillería financiera y política apunta contra él. Tienen miedo no de que mejore las condiciones del pueblo griego, sino de que muestre otro camino a los europeos y deje más en evidencia el latrocinio de la troika. Unos europeos que han perdido la confianza en su clase política y sus instituciones y que saben que ya tienen poco que perder. Todo ello, premisas muy adecuadas para un cambio de rumbo del que bien podríamos tomar nota en España.
Nuestro autor, Antonio Cuesta Marín, lleva cuatro años viviendo en Grecia como corresponsal de la agencia Prensa Latina. Ha estado viviendo e informando día a día acerca de cómo ese país y ese pueblo se iba hundiendo. Y ahora comienza a contarnos desde Atenas la esperanza de Syriza.

El libro Syriza. El anuncio de algo nuevo, Antonio Cuesta Martín, se ha publicado en la colección A Fondo, dirigida por Pascual Serrano, en la editorial Akal. Este es el texto de presentación que se incluye en el libro.