Un testigo privilegiado que comparte su experiencia

“El Sur en revolución. Una mirada a la Venezuela Bolivariana”, de Luismi Uharte Pozas

He comentado libros anteriores que analizaron la revolución bolivariana, el del británico Richard Gott, el compilado por el economista Juan Torres, se trataba de autores que no eran venezolanos, al igual que el que ahora nos ocupa, pero en esta ocasión el autor, aunque es vasco, vive en Venezuela desde principios de 2005 y ha asistido como testigo a muchos de los cambios que repasa en su libro.

05/Dic/2008

He comentado libros anteriores que analizaron la revolución bolivariana, el del británico Richard Gott, el compilado por el economista Juan Torres, se trataba de autores que no eran venezolanos, al igual que el que ahora nos ocupa, pero en esta ocasión Luismi Uharte, aunque es vasco, vive en Venezuela desde principios de 2005 y ha asistido como testigo a muchos de los cambios que repasa en “El Sur en revolución. Una mirada a la Venezuela Bolivariana”. 

Uharte también incorpora un elemento de interés, el repaso de diversos antecedentes revolucionarios en el continente, en Cuba, en Guatemala, en Chile o en Nicaragua. De todos ellos señala elementos de aprendizaje para el caso venezolano. Porque “El Sur en revolución” es un libro escrito desde el compromiso de quien defiende el socialismo como proyecto de convivencia y denuncia la criminalidad del modelo capitalista vigente, pero eso no debe bastar para recomendar un libro, el mérito de nuestro autor es repasar con rigor, datos, cifras y testimonios los logros de la revolución bolivariana y, además, detectar y apuntar las deficiencias y errores, en especial la burocracia y la corrupción. 

Los más de tres años viviendo en Venezuela le han servido a Luismi Huarte para conocer con talento los logros y reconocer con honestidad las cuestiones pendientes. Así podemos saber que gracias a la revolución venezolana la mitad de los venezolanos están hoy estudiando, que el Estado ha recuperado el control para todos lo venezolanos de sus recursos energéticos pero que existen demasiados burócratas y corruptos en puestos directivos; que el sistema Mercal distribuye alimentación un 35 % más barata a la mitad más humilde de la población, pero que existen preocupantes monopolios privados de la alimentación y la distribución; que el gobierno de Hugo Chávez ha logrado reducir considerablemente la pobreza y la pobreza extrema, pero que las estructuras del viejo estado siguen sin poder ser sustituidas y solo parcheadas por los proyectos sociales denominados misiones.

Sin embargo, la gran esperanza democratizadora son los consejos comunales desde donde la democracia participativa se puede hacer realidad. En apenas dos años ya existen 25.000 de estos consejos, espacios donde “los habitantes del barrio se organizan en asamblea de vecinos, discuten sobre los problemas que más afectan a la comunidad, planifican y utilizan recursos del Estado para solucionarlos”.

Hay que coincidir con el autor en que Venezuela simboliza sin duda el experimento más impresionante de puesta en práctica de democracia participativa y socialismo. Un fenómeno tan inédito que debe avanzar a golpe de la consigna de “Inventamos o erramos”, del maestro de Simón Bolívar, Simón Rodríguez. Esa búsqueda de un nuevo modelo humano que supere el capitalismo explica al mismo tiempo su grandeza y sus dificultades.

Luismi Huarte Pozas. El Sur en revolución. Una mirada a la Venezuela Bolivariana. Editorial Txalaparta. Nafarroa 2008