Hemos asistido en los últimos años a la desaparición del término “clase social” del vocabulario de los políticos y de los grandes medios de comunicación. Un concepto fundamental del análisis sociológico y político de los siglos XIX y XX ha terminado proscrito en el mayor caso de limpieza lingüística por razones ideológicas que se conoce. El joven escritor y activista británico Owen Jones, en su libro Chavs. La demonizacion de la clase obrera (Capitan Swing, 2012), cuenta cómo en 1990 los laboristas, en un comité creado por el Gobierno para revisar la clasificación social utilizada en las estadísticas oficiales, se unieron a la estrategia del thatcherismo de vetar cualquier referencia a la clase social.
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Una nueva recopilación de anécdotas, manipulaciones y engaños aparecidos en los medios de comunicación durante el pasado mes de octubre.
Tanto como la democratización de la cultura, con más razón cabe defender la democratización de toda la economía. No parece razonable aplicar en este debate el término «democracia» tan superficialmente como se está haciendo.
“Dada su riqueza y su poder, Estados Unidos será, en un futuro previsible, el destinatario de todas las manifestaciones más esperables de contragolpe, en particular atentados terroristas contra norteamericanos dentro y fuera de las fuerzas armadas en cualquier lugar del mundo, incluido el territorio americano”. Esto lo escribía el militar especialista en Extremo Oriente Chalmers Jhonson en su libro “Blowback. Costes y consecuencias del imperio americano” en la primavera de 2000, año y medio antes de los atentados de Nueva York y Washington. Su obra fue ignorada en Estados Unidos.